
Bueno, la verdad es que tenía ganas de seguir con la historia de los peligros de la censura y este es el resultado, el efecto de la censura.
Por si alguien se lo pregunta esos instantes antes de su desaparición fueron tan dolorosos que para él fueron como siglos sufriendo su propio multiverso de dolor.
También decir, que la cura que comenta el médico es la libertad de expresión. Sinceramente, incluso en un país donde se garantizase absolutamente tal libertad aún habría algo limitándola, los propios tabús de la sociedad y que nos afectan día a día evitando que comentemos ciertas cosas en según que lugares.
En fin, prometo que el próximo día 5 de Diciembre intentaré subir una tira con más humor y menos filosofía, pero con tantas entregas no puedo prometer nada.
Y como de costumbre, el cómic en PDF.
Para los interesados, la serie por ahora es:
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Tristemente, la censura es una enfermedad contagiosa muy difícil de curar. Basta con que censuren una cosa para que esta empieza a infectar de censura al resto de cosas afines, ha pasado con las revistas, ha pasado con el Software y parece que pasará con Internet. Al menos, siempre nos quedará nuestra imaginación pues sólo nosotros podemos censurarla y no siempre.
Entrada a toda prisargh.
La idea de que el protagonista cayera en un agujero la tenían en mente desde hacía tiempo ya que la considero un clásico del humor de violencia de dibujos animados que presenta el comic, sin embargo le faltaba algo. Este algo me lo dió el videojuego “Mortadelo y Filemón: El sulfato atómico” donde para escapar del palacio presidencial tenían que usar un agujero de bolsillo que colocaban en la pared.
Esta historia está inspirada por la leyenda de los Golems, sólo que aquí lo que da vida a la criatura es el propio material de la que está hecha y no el autor.